Poco
a poco la discusión de los impuestos verdes, de la “reforma tributaria”
planteada por el gobierno, va tomando forma. A lo que primeramente se veía como
una medida enfocada a promover la generación de proyectos asociados al
reciclaje, ahora se vislumbra solo como una medida de recaudación de fondos,
mediante la aplicación de estos impuestos verdes.
El
presidente de la comisión de Hacienda en el Senado, el RN José García Ruminot, denota
que los impuestos verdes serán una discusión compleja. “En algunos rubros como
el transporte y la minería, los impuestos verdes significarían un aumento en
los costos”, y agrega que “no está bien clarificado cómo los impuestos verdes
se transforman en incentivos para el reciclaje, que debe ser el objetivo final,
porque la disposición de estos tributos no es recaudar sino ser un incentivo
para el reciclaje”.
Aquí
radica la duda: los impuestos verdes promoverán e incentivarán el reciclaje o
solo recaudaran tributos para establecer un Fondo Concursable, en el cual se
postularán iniciativas vinculadas a esta área ¿?
Para Daniel
Ballesteros consultor de StewardEdge Inc, miembro de Pro-Europe, asociación que
agrupa sistemas integrados de gestión de reciclaje e implementan la Responsabilidad Extendida
del Productor (REP) en Europa, Canadá e Israel; “explica que en el fondo las
herramientas que contempla el proyecto del gobierno sólo buscan una mayor
recaudación y no buscan que los productores sean más responsables”
Esto demuestra
que si el objetivo es recaudar fondos, cualquier tipo de impuestos va a cumplir
ese objetivo. Por ello, la búsqueda de un modelo de gestión
tributaria para nuestro país basado en impuestos verdes; debe impulsar el
reciclaje e incentivar el desarrollo de esta estrategia, pero además premiar a
las empresas que mejoren sus procesos productivos.
Un claro
ejemplo, de estas contradicciones tributarias, es el impuesto a los
combustibles, el cual tiene efectos sobre el medio ambiente pero que no fueron
diseñados con ese objetivo. Originalmente destinado a financiar la
infraestructura vial, y un buen recaudador, este gravamen no tiene entre sus
objetivos bajar la contaminación ni la congestión -entre otros males- que
producen. Por ende, no un propósito ambiental. Ya que, el uso de automóviles ha
aumentado notoriamente la última década.
Finalmente, ¿Cómo avanzamos en este tema? Si tomamos el caso de otros países, siempre ocurre
que las iniciativas parten desde el sector privado; mejorando sus procesos
industriales y promoviendo el desarrollo de iniciativas como el Reciclaje. En
Chile los privados se han estancado y han dejado en manos del Estado para
abordar esta temática ambiental. Ahora solo queda esperar que esta discusión
nacional termine en buen pie y que el incentivo al desarrollo del reciclaje y
el mejoramiento de los procesos industriales vayan de la mano.
