Poco a poco en Chile se va integrando la cultura del reciclaje, partiendo de la base de la buena disposición y separación de los residuos generados en nuestros hogares. Esta concientización ambiental además ha ido creando una promisoria proyección no solo en el aspecto ecológico, sino además en lo social y económico.
El crecimiento económico va de la mano con la generación de residuos por parte de muchas empresas, de los cuales una gran parte corresponde a materiales que pueden ser reutilizados y/o reciclados, mediante procesos industriales pueden transformarse nuevamente en materias primas y con ello en productos que vuelven al ciclo comercial.
Es así, como el reciclaje se convierte en un una gran oportunidad de negocio en donde se puede integrar los 3 elementos que busca el desarrollo sustentable; medioambiente, sociedad y crecimiento económico.
Ahora bien, como potenciamos estas oportunidades de negocio o través de que mecanismos articulamos y generamos un crecimiento de este sector económico mejorando sus procesos técnicos e industriales, promoviendo a recolectores y pequeños microempresarios que hace muchos años utilizan esta herramienta comercial como base para sus ingresos económicos.
Para ello es necesario que en cada zona del país exista una industria de reciclaje (plásticos, cartones-papeles, vidrio y metales), la cual se sustente en base al trabajo de los proveedores de estas materias primas, conformando un red de reciclaje la cual sea capaza de articular un proceso comercial, en donde los precios, cantidades y tiempos de entrega sean factibles tanto para las empresas como para los proveedores.
Esto demuestra la importancia de generar una política clara asociada al manejo de residuos solidos a nivel nacional, en donde se explicite que elementos del estado potenciaran o entregaran las facilidades para que diferentes emprendedores puedan integrarse a este sector comercial, con ello incrementar el reciclaje como herramienta de gestión ambiental y como un verdadero aporte al desarrollo sustentable.